Diez meses pueden cambiarlo todo. En el universo de The Pitt, ese salto temporal no solo marca una evolución profesional para sus personajes, sino también un punto de quiebre emocional dentro de uno de los dramas médicos más intensos de la televisión actual.
La serie de HBO Max, ganadora de múltiples premios y reconocida por su crudeza narrativa, regresa con una segunda temporada que no concede tregua.
En una entrevista exclusiva con Review, los actores Gerran Howell e Isa Briones hablan sobre el crecimiento de sus personajes, el ritmo implacable de la serie y cómo The Pitt se consolida como una ficción que no idealiza la medicina, sino que la expone con todas sus contradicciones.
Diez meses después: más experiencia, menos indulgencia
La segunda temporada de The Pitt se desarrolla casi un año después de los acontecimientos iniciales y se sitúa durante un turno particularmente caótico del 4 de julio. Para Dennis Whitaker, personaje interpretado por Gerran Howell, el cambio es evidente: ya no es el interno novato que aprendía a sobrevivir, sino alguien que ahora debe sostener el ritmo y, en ocasiones, guiar a otros.
“En la primera temporada la vara estaba bastante baja”, comenta Howell. “Ahora Whitaker llega con experiencia. Tiene que verse como alguien que sabe lo que hace, incluso cuando por dentro sigue lidiando con la presión”.
Ese crecimiento, sin embargo, no implica tranquilidad. La serie mantiene su estructura en tiempo casi real, lo que obliga a los personajes —y a los actores— a enfrentarse a situaciones límite sin pausa. “Grabamos en orden, minuto a minuto, como ocurre en un hospital real. Eso puede ser estresante, pero también es lo que hace que todo se sienta auténtico”, explica.

Rutina, fricción y viejas heridas
Para Isa Briones, la evolución de la doctora Trinity Santos pasa por un lugar distinto: la rutina. Tras un primer año de adaptación, su personaje ya domina el espacio hospitalario, pero esa aparente estabilidad se ve alterada por el regreso de figuras del pasado que reabren conflictos no resueltos.
“En la primera temporada todos estaban en su primer día. Ahora hay costumbre, oficio… y de pronto vuelve alguien con quien Santos no quiere lidiar”, señala Briones. Esa fricción permite explorar nuevas capas emocionales y relacionales dentro del hospital, donde el cansancio acumulado y las tensiones personales comienzan a pesar tanto como las emergencias médicas.
Actuar bajo presión real
Uno de los aspectos más desafiantes de The Pitt es su método de producción. Los guiones llegan con poco margen de anticipación y el rodaje avanza a un ritmo vertiginoso. Para Briones, esa dinámica es parte esencial del ADN de la serie: “A veces recibimos el guion el mismo día de la lectura de mesa y filmamos pocos días después. No hay tiempo para acomodarse, y eso te devuelve de inmediato al mundo de The Pitt”.
Ese vértigo se traduce en actuaciones que oscilan entre el drama más crudo y momentos de humor oscuro, un recurso que la serie utiliza como válvula de escape frente al trauma constante. Howell destaca que incluso los momentos aparentemente ligeros surgen como una forma de supervivencia emocional dentro del caos.

Un drama médico sin concesiones
Lejos de romantizar la vocación médica, The Pitt apuesta por mostrar el desgaste, la frustración y las contradicciones de quienes trabajan en primera línea. La segunda temporada profundiza en ese enfoque, construyendo personajes que no siempre toman las decisiones correctas, pero que siguen adelante porque no tienen otra opción.
Esa honestidad es, precisamente, lo que ha convertido a la serie en un referente del género y en una propuesta que conecta tanto con el público como con la crítica.
La segunda temporada de The Pitt se estrena el 8 de enero de 2026 en HBO Max, prometiendo una historia más dura, más madura y emocionalmente más exigente. Diez meses después, el hospital sigue sin perdonar.



