Fresco, ligeramente amargo y con burbujas, el Negroni Sbagliato es una alternativa al clásico Negroni que conserva el carácter del aperitivo italiano, pero con un perfil más ligero. Su particularidad está en un cambio sencillo: sustituye la ginebra por prosecco, el vino espumoso italiano que aporta frescura y una textura burbujeante.
Su origen se remonta a Milán, donde esta variación se convirtió en una opción popular para acompañar el aperitivo. Su nombre, que puede traducirse como «Negroni equivocado», hace referencia precisamente a esa sustitución que terminó dando lugar a un cóctel con identidad propia.
Ingredientes para preparar un Negroni Sbagliato
- 30 ml de Campari
- 30 ml de vermut rojo dulce
- 30 ml de prosecco
- Hielo en cubos
- 1 rodaja de naranja para decorar
¿Cómo preparar un Negroni Sbagliato?
- Enfría el vaso. Coloca varios cubos de hielo en un vaso bajo, tipo Old Fashioned, para mantener el cóctel frío durante más tiempo.
- Añade el Campari y el vermut. Vierte ambas bebidas sobre el hielo y remueve suavemente para integrar los sabores.
- Incorpora el prosecco. Añádelo al final para conservar sus burbujas. Mezcla con cuidado, sin agitar en exceso.
- Decora y sirve. Termina con una rodaja de naranja y sirve inmediatamente.

¿Cuál es la diferencia entre el Negroni y el Negroni Sbagliato?
La diferencia principal está en la base alcohólica. El Negroni tradicional combina ginebra, Campari y vermut rojo dulce en partes iguales. El Negroni Sbagliato reemplaza la ginebra por prosecco, lo que le da un carácter más efervescente y una sensación más ligera en boca.
El resultado conserva las notas amargas y herbales del Campari y el vermut, pero suma la frescura del vino espumoso. Es una opción para quienes disfrutan de los aperitivos italianos y buscan una bebida con un perfil menos intenso que el cóctel original.
¿Qué prosecco utilizar para un Negroni Sbagliato?
Lo ideal es elegir un prosecco brut, seco y fresco, que equilibre el dulzor del vermut y el amargor del Campari sin hacer que el cóctel resulte empalagoso. También conviene añadirlo bien frío y justo antes de servir.
La clave está en respetar las proporciones y evitar remover demasiado después de incorporarlo. Así se conserva la efervescencia que distingue a este clásico italiano.



