Sydney Sweeney vuelve a demostrar que sabe cómo convertirse en conversación. La actriz estadounidense protagonizó “Just Sports”, la nueva campaña de Novig, una plataforma de predicciones deportivas que busca diferenciarse de otras compañías del sector al concentrarse exclusivamente en eventos deportivos.
La propuesta, sin embargo, ha generado una reacción que va mucho más allá de la publicidad. En el comercial, Sweeney aparece desnuda mientras utiliza distintos elementos deportivos —como balones, cascos y equipamiento de fútbol americano, hockey, tenis y básquet— para cubrir estratégicamente su cuerpo.
El resultado de la campaña de Novig, de la cual Sweeney es accionista mayoritaria, es una pieza deliberadamente provocadora que rápidamente comenzó a circular en redes sociales y encender polémica.
Sydney Sweeney y la campaña “Just Sports”
La idea detrás de la campaña es bastante directa: Novig es una plataforma dedicada únicamente al deporte. El comercial lleva ese concepto al extremo utilizando a Sweeney como protagonista y convirtiendo distintos implementos deportivos en parte de la puesta en escena.
“¿Crees que sabes de deportes? Demuéstralo”, plantea la actriz en el anuncio, antes de explicar que Novig está enfocada exclusivamente en este universo y que no ofrece mercados relacionados con política, guerras o acontecimientos globales.

Sweeney, además, no participa únicamente como rostro de la campaña. La actriz se incorporó a Novig como socia estratégica y accionista, y ha señalado que estuvo involucrada en el desarrollo creativo de la propuesta desde sus primeras etapas.
Para la actriz, el concepto busca precisamente romper con el ruido alrededor de las plataformas de predicción y poner el foco en el deporte. En una declaración recogida por medios especializados, describió la campaña como una idea divertida, construida desde la confianza, el humor y un tono lúdico.
¿Por qué la campaña de Sydney Sweeney generó polémica?
El problema, para algunos espectadores, está justamente en la distancia entre el mensaje y la ejecución.
Mientras Novig busca hablar de deportes, la imagen de Sweeney desnuda termina convirtiéndose en el elemento más comentado de la campaña. En redes sociales, usuarios cuestionaron que una plataforma deportiva recurra nuevamente a la sexualización de una mujer para captar atención y promocionar su producto.
Las críticas también llegaron desde personas vinculadas al mundo deportivo. La campeona olímpica australiana Ariarne Titmus cuestionó públicamente la campaña y señaló que este tipo de representación puede contribuir a reducir a las mujeres dentro del deporte a su apariencia física, en lugar de poner en primer plano su desempeño y capacidades. Otras deportistas también se sumaron al debate.
Una de las críticas que más se repite apunta precisamente a esa contradicción: si la campaña quiere decir “solo deportes”, ¿por qué necesita utilizar el cuerpo desnudo de una actriz como principal recurso visual?

De la polémica de American Eagle a Novig
La nueva campaña tampoco llega en un vacío mediático. Hace poco más de un año, Sweeney protagonizó otra de las campañas publicitarias más discutidas de los últimos tiempos: “Sydney Sweeney Has Great Jeans” de American Eagle.
La publicidad utilizaba un juego de palabras entre jeans y genes, mientras la actriz hablaba sobre genética y mencionaba características como el color de cabello y de ojos. El concepto fue interpretado por algunos usuarios como una referencia a ideales de belleza asociados con la eugenesia y la supremacía blanca, mientras otros defendieron la campaña como un simple juego de palabras publicitario.
La controversia convirtió a Sweeney y a American Eagle en protagonistas de una enorme conversación cultural y política. De hecho, el debate trascendió la moda y llegó a convertirse en un ejemplo de cómo una campaña publicitaria puede adquirir significados que van mucho más allá de la intención original de una marca.
Ahora, con Novig, el escenario vuelve a repetirse: una campaña diseñada para generar atención consigue exactamente eso, pero también abre una discusión sobre los límites de la provocación publicitaria.



