Un conductor de carga fue detenido en el Reino Unido cuando trasladaba mercadería de Skims, la marca de ropa de la socialité Kim Kardashian. Según las autoridades, entre las prendas se encontraron 90 kilogramos de cocaína, valorizada en casi 10 millones de dólares.
Según informó la Agencia Nacional contra el Crimen (NCA), Jakub Jan Konkel transportaba 28 palés de prendas de Skims desde Holanda cuando fue interceptado por agentes fronterizos en un puerto de Essex, en septiembre del año pasado.
La investigación reveló que el conductor había hecho una parada durante la ruta para recoger 90 kilos de cocaína, valorizados en aproximadamente 7 millones de libras esterlinas —más de 9 millones de dólares—. La droga estaba escondida en un compartimento secreto instalado en las puertas traseras del camión, especialmente adaptado para el traslado ilegal.
Las autoridades británicas aclararon que el envío de ropa era completamente auténtico y que ni Skims ni las empresas involucradas en la exportación e importación tenían relación con el cargamento ilícito.
Tras la investigación, un tribunal británico condenó a Konkel a 13 años y medio de prisión, por utilizar el cargamento legítimo de ropa de la popular marca creada por Kim Kardashian para intentar ingresar cocaína de contrabando al país.
Durante el juicio, Konkel confesó que aceptó transportar la droga a cambio de 4.500 euros. Finalmente, el Tribunal de la Corona de Chelmsford dictó sentencia por contrabando de drogas, cerrando uno de los casos más llamativos del año por la inesperada aparición del nombre de Skims en medio de una operación criminal internacional.



